viernes, 31 de enero de 2014

♛.Capítulo 8

En primer lugar, ¡muchísimas gracias tanto a los lectores que dejan sus comentarios como a los que leen en las sombras! Me agrada tener visitas aún cuando no puedo pasarme a dejaros un capítulo... Pero la verdad es que estoy muy muy ocupada y casi no tengo tiempo. Pero.. ¡hoy toca capi! Espero que os guste. Un abrazo muy grande :3

DÍA TRES MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y NUEVE


La dulce y melódica voz seguía resonando por toda la casa. Intenté hablar a los chicos varias veces, pero se mostraron omisos a mis protestas.


Luego me fijé mejor, y ya no era que estuvieran omisos a mí, era como si algo les hubiera absorbido literalmente. Eidan, se mostraba contemplando el infinito, con los ojos vidriosos, y sin hacer ninguna mueca ni movimiento. Viniendo de él, casi que me lo espero, porque se pone así con cualquier cosa relacionada con las mujeres, pero en este caso intenté buscar respuestas en Athan…


Imposible.
Athan estaba tan absorto como su hermano, mirando a través de los cristales al jardín con la mirada perdida. Algo bastante raro en él, ya que nunca descansaba ni perdía el tiempo.
¿Pero qué diantres sucedía ahí?


De repente escuché balbuceos de Athan…

E-l-l-a… a-yu-da— escupió las palabras como si le estuvieran torturando.

¡Athan! ¡Athan! — grité y le zarandeé de los hombros intentando que volviese en sí.

Sentí como un escalofrío y Athan bajó la cabeza aturdido. Antes de que pudiera intentar servirle un vaso de agua fría...

Estoy bien, tranquila — respiró con dificultad — Gracias.


Me brindó una de sus habituales sonrisas de agradecimiento. Volvía a ser él.



¿Qué ha ocurrido? —pregunté buscando sus ojos.

Athan me miró serio. Incluso sus ojos parecían estar vidriosos como los de Eidan.

No sé muy bien como explicarlo. Pensaba que era invulnerable a ciertos tipos de hechizería y magia. Pero no logro encajar que me ha sucedido.

Mientras le estaba mirando, escuché un gemido apagado a mi lado. Me giré y... ¡Eidan! ¡Nos habíamos olvidado de él!



¡Eidan! ¿Me puedes oír?

Estaba poniéndose bastante rojo y desprendía calor a distancia.


Descuida, Ella. Volverá en sí en nada. Eso sí, ponte detrás de mí por si acaso. — inquirió viendo como su hermano estaba perdiendo el control en su ensimismamiento.

Nada más decir eso, me puse corriendo detrás de él. Espera un momento, la voz había cesado.


(...)

"Silencio.

Hacía relativamente poco había salido de él, y nuevamente había vuelto a entrar.

Sin embargo esta vez era muy distinta de la anterior, sentía tranquilidad conmigo misma, una inexplicable paz interior que recorría mis venas aturdiéndolas y dejándome evadida del mundo que me rodeaba.

Pero ¿cuánto tiempo había pasado? Aunque mi cerebro se quejase y no quisiera trabajar, puse total ímpetu en recordar qué había pasado momentos antes. Estaba… ¿bañándome? Y.. ¿qué paso después? En ese momento me maldecí a mí misma por recordarlo, incontrolablemente mi garganta empezó a arder, como imperiosa por emitir un sonido. Con todas mis fuerzas intenté detenerlo, pero no supe como… y no me acuerdo de más.

Noté nuevamente el contacto del agua, ya fría, por mi piel, y la reacción que me causaba erizándome los vellos del brazo. Poco a poco y parpadeando pude abrir finalmente los ojos y ver que estaba en el mismo lugar y que no parecía a simple vista alterado."




"Estaba todo totalmente desordenado como se supone que debía estar. Quizás me había quedado dormida y fue una especie de pesadilla.

Intenté escuchar si se oía algo por parte de los chicos, sobretodo de Ella con su voz chillona, pero nada, no se escuchaba nada.

Vi en el suelo una pila amontonada de libros, debían de ser bastante antiguos por su aspecto, me entraron ganas de coger uno y leerlo a ver de que trataba.
Pero ahora la prioridad era salir del baño y ver qué pasaba, ya tendría tiempo para leer después.
Salí de la ducha y maldije a Ella, mi ropa oscura no estaba por ningún sitio de la habitación, solo un vestido rosa y unos tacones. Nada en comparación con mis bonitas botas…

Me vestí a regañadientes proponiéndome regañar a Ella y exigiéndola mi antigua ropa."





Mis piernas, ya secadas, las notaba otra vez mojadas y cuando me dispuse a coger otra vez la toalla para secarme de nuevo, pude ver como por “arte de magia” mis bonitos tatuajes…




Hubo una fuerte luz que iluminó el baño. Luego empecé a notar como pequeños pinchazos muy molestos que recorrían todo el largo de mis piernas y brazos. Dolían de verdad.

Miré cuando vi aterrada que en lugar de los tatuajes que tenía solo quedaban manchones negros y moratones como si hubiera estado en una pelea callejera y me hubiera revolcado en barro.



Si bien antes pensaba que igual no había pasado nada y todo era un mero sueño, ahora no me lo creía para nada. Algo había pasado en esa habitación, algo me había cambiado…

"Tengo miedo. Miedo de qué soy."

jueves, 26 de diciembre de 2013

♛.Capítulo 7

"Nota: En este capítulo la narrativa cambia de narrador varias veces. Estad atentos a (...) indica que cambia de narrador. (1ª persona). También he vuelto a la fuente de los primeros capítulos, podéis decirme cual os parece más agradable para leer.Saludos"

DÍA TRES MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y ocho

Esa noche, más tarde…

(…)

Oí los pasos de Athan. Venía hacia mí.

¿Qué quieres Athan? — pregunté enfadado, no me gustaba que viniera cuando estaba descansando.

Hermano, tenemos que hablar.

Como siempre, su voz ejercía un poder sobre mí. Algo que nunca he podido comprender, era al único que respetaba. Y lo defendería con mi vida. Pero volví a la escena presente.

No me digas… ¿de esa cosa rara que tenemos por inquilina? — comenté risueño.

Hay que saber quien es. — dijo cruzándose de brazos.




Vamos Athan, oh señor oscuro de la noche — vi como le causaba una sonrisilla y seguí — ¿no me digas que tienes miedo de una chiquilla asustada y amnésica?

No. Pero sabes que me interesa saber que es.



— Venga anda, no me digas ahora que piensas que es una criatura — bromeé.

— Pues… basándome en mis conocimientos, creo que no es una humana. Tengo una teoría de que sea una humana modificada.

¿M-modificada? — carraspeé.

Sí, no siento su… — dejó de hablar.

¿Su qué? — rugí.

Corazón — miró hacia el horizonte, como ausente.

Vale. Pensaba que la chica tatuada y con el pelo azul era un bicho raro. De no fiar seguramente, pero que Athan me dijera que no sentía su corazón… ya era demasiado.
Había tolerado soportarla todo el camino, e incluso la llevé a mi guarida. ¿Y nos había guardado ese secreto? ¿Quién era en realidad? ¿Quería espiarnos? ¿Nos mataría incluso?

Enfurecí.




Sentí la mano de Athan en mi hombro.

— Relájate, Eidan. No sabemos nada de ella aún. Vamos a darla el beneficio de la duda.

Mis músculos tensados se relajaron, y el calor que desprendía mi cuerpo volvió a temperatura normal.

Vale…— refunfuñé. — Iremos a casa y hablaremos con Ella. Y en cuanto despierte, o nos dice lo que sabe o la echamos de MoonLight Falls. Sin contemplaciones.

Sabía que era duro. Siempre he sido así. No me gusta que me mientan ni que se rían en mi cara. Esa chica se iba a enterar de quien es Eidan.

(…)

Había sido un poco cortante con ella. E incluso borde. No me gustaba ser así, siempre intentaba tener un pensamiento optimista, pero hay casos en los que mi mente se cerraba. Sobre todo cuando hablábamos de mi pasado. No la culpo a ella por sacar el tema, pero no me gustaba hablar de mí…

El deslizamiento de una puerta corredera me hizo dejar mis pensamientos.
Eran Eidan y Athan y se dirigían al hall. Fui tras ellos.

Chisst, chicos — chisté irritada, — silencio, vais a despertar a nuestra huésped.

Por mí que se despierte ya — comentó con voz seca Eidan.


Miré a Athan y este asintió con la cabeza.

Muy bien, iré a despertarla. — resoplé irritada, pero antes de que me dispusiera a salir por el pasillo, me cortó Eidan otra vez.

Y que se de prisa, que va a tener que irse de aquí.

Vi que su expresión parecía tranquila, e incluso se mostraba divertido. Le encantaba sacarme de quicio. Pero no le iba a dar el gusto.

¿Y… se puede saber por qué se tiene que ir? — pregunté alegremente.

Sí, no nos cae bien, ¿te parece buena respuesta? — inquirió.

Cuando se ponía así de obcecado, era mejor dejarle. No me gustaba discutir, y no lo iba a hacer delante de Athan.

Me dirigí a su habitación con paso ligero.


¡Buenos días, dormilona! — canturreé.

¿Eh?... Ahhhh… — bostezó.


Venga, que te he dejado dormir 4 horitas… — comenté con voz despreocupada.

Uhm.. ¿ya? Hacía tanto que no soñaba… quiero dormir más — me suplicó.

Ya podrás dormir… después. El baño está listo, te esperamos en el salón.

Está bien, está bien — contestó de mala gana.

Salí de la habitación y me dirigí al hall otra vez. No me gustaba acatar órdenes, pero últimamente era lo único que hacia.

(…)

“Ouch. No me gustaba nada que me hubiera despertado tan pronto, ¿no se suponía que necesitaba un gran descanso? Había veces que no comprendía a estos extraños residentes de MoonLight Falls. Abrí la puerta del cuarto de baño.

Mmm… desprendía un olor fuerte a sales marinas. Me encantaba.

Ví que Ella había dejado en un rincón ropa limpia para que me cambiase, abrí el grifo y esperé a que se llenara la bañera.





Después me metí en ella, dejando que el agua chocara con mi piel inundando por completo cada poro de ella.

El contacto con el agua me había dejado un poco adormecida… unas imágenes empezaron a vagar por mi cabeza, y por un momento, mi mente se puso en blanco.

Me relajé y me dejé llevar por el sonido del agua… una extraña voz salió de mi interior, raspando mi garganta sin que pudiera impedirlo.

Con terror, vi que era yo. Yo misma.

"Abrir en nueva pestaña, esperar a que empiece para seguir leyendo y no ver el título hasta que acabe que si no, pierde la gracia :P"

(…)

Volví con los chicos con cara de preocupación. Debería de haberla dejado dormir más, pobre chiquilla, debía de estar cansadísima.


Los siguientes minutos pasaron deprisa, solo parloteaba Eidan, diciendo lo mucho que odiaba a la chica del pelo azul, y Athan solo mencionaba que podíamos estar en peligro. Iba a cortarles, diciendo que se callaran, pero una voz dulce y melodiosa interrumpió nuestra conversación.

Provenía de la casa, agudicé el oído y pude comprobar que venía del baño.

¿Era esa chica la que cantaba? ¿Por qué cantaba? Miré a los hermanos y estaban boquiabiertos y ensimismados. ¿Qué les sucedía a estos dos?

No tenía ni idea de que estaba pasando allí, pero no me gustaba nada.

domingo, 1 de diciembre de 2013

♛.Capítulo 6

DÍA TRES MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y siete

Después de que Athan me deleitara con sus historias, hubo un gran silencio.
Athan alzó la vista al frente y una sonrisa despreocupada llenó su rostro:

Tienes ya la habitación lista.

Oh, gracias… ¿c-como..? — pero antes de que pudiera preguntarle como lo sabía se oyó la voz chillona de Ella.

¡Todo recto cariño y a la izquierda! ¡La cama te espera!

Me callé al isntante. Todo esto era demasiado extraño para mí, pero me propuse conocerles mejor, quería aprender de ellos. Su fortaleza era admirable.




Miré a Athan con intención de despedirme, pero antes de que dijera nada ya lo dijo él.

— Que descanses. Espero que la habitación sea de tu agrado.

“Siempre tan correcto y cortés… Era una gran persona, con demasiados arrepentimientos de su pasado.”

Ví como se levantaba y rápidamente atravesó la puerta que le llevaba al jardín y desapareció por donde se había ido Eidan.

Una voz interrumpió mis pensamientos.

¡Oye! ¿No piensas venir a descansar?

No pude disimular una risilla. Parecía molesta, seguro que había estado decorando la habitación todo el tiempo…



Cuando entré en la habitación casi me caigo.

Todo estaba limpio y reluciente, con un olor a mar que me encantaba. ¿Cómo lo podía saber Ella? Y la cama… daban unas ganas tremendas de caer encima de ella y no levantarse nunca.

Esa habitación tenía algo especial, no sabía el qué…




¿Ella? — pregunté con un hilo de voz.

¿Sí? — contestó con su particular alegría.

¿Esta es mi habitación? ¿O..?

¡Por supuesto! ¿No te gusta? — una cara de preocupación se apoderó de su rostro— ¡Espera! Puedo retocar un poco las cortinas, ¿qué color es tu favorito? El azul hace juego contigo..

“Me quedé embobada escuchándola. Había decorado esa habitación así por mí, y lo más impresionante es que creo que lo había hecho para que me sintiera reconfortada ahí y no me quisiera ir nunca.”

Ella sacó el metro y empezó a medir las cortinas.

Ella, para. Me encanta.

No lo digas por cumplir. Ahora vengo con unas nuevas cortinas y sí, eso es— dijo mirando alrededor— unas cuantas flores más quedarán mejor.

No te lo permito— ví como sus ojos se agrandaban y suplicaban— Esta habitación es una pasada, ¿cómo lo has hecho en tan poco tiempo?

“Ella relajó su expresión y esbozó una tímida sonrisa”

Bueno… es lo único que puedo hacer. — su voz se consumió. — ¡Pero me encanta! — chilló.



Te dejo acomodarte, que tienes cara de cansada, a saber lo que te ha hecho soportar Eidan.

Sonreí agradecida. No me apetecía hablar mucho más.

Que sepas que te vas a salvar del baño, pero mañana en cuanto te levantes te preparo el baño, que tienes que asearte— se tapó la nariz.



De acuerdo— sonreí.



Me tumbé en la cama, oh Dios mío. Era lo más reconfortante que he hecho en mi vida. Parecía como si estuviera flotando.

“Sabía que Ella seguía en la puerta de la habitación vigilándome, así que la hice una pregunta que llevaba vario tiempo haciéndome”

Ella… ¿tu eres hija de los Blake?

Algo así…— espero un momento y añadió — Algún día te contaré quién soy, pero ahora tienes que descansar.

Espera… ¿tú.. que eres?

¿Cómo que qué soy? — su voz se agravó.

Sí, Athan es un vampiro, y me ha dicho que todos los que vivís en Moonlight Falls sois criaturas…





Athan no es un vampiro, es un señor de la noche. — atajó como enfadada.
Y todo lo que dice Athan no es verdad. Yo… yo no soy nada.

“Pude oír como sus pasos se iban en dirección al salón. ¿Qué había dicho? Ella no parecía la típica persona que se enfadaba por nada. Igual tenía un pasado oscuro, como todos los de aquel lugar. O igual era una persona normal, ¿pero como iba a estar una humana con ellos si les odiaban? Aunque pensándolo mejor, ellos me han acogido y yo soy una humana ... ¿no?

lunes, 9 de septiembre de 2013

♛.Capítulo 5.

DÍA TRES MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y seis.


Me encontraba siguiendo al tal Eidan Blake. Él estaba callado, y mantenía la vista fija en el horizonte, como ausente. No obstante, estaba segura de que andaba pendiente a cualquier extraño ruido que pudiera oír.  Yo también permanecía callada, para qué hablar si no tienes nada que decir…”


(…)
No me fiaba en absoluto de aquella chica con el pelo azul.
Ni de sus vestimentas y menos de sus tatuajes raros. Había leído hacía tiempo varias leyendas sobre seres malignos o criaturas mágicas que les extraían los poderes dejándoles marcas extrañas en la piel. Ella no tenía pinta de ser una mala persona, pero ni siquiera sabía de donde venía… ¿cómo me podía fíar de ella? Estábamos pasando una mala temporada en MoonLight Falls, y no quería más problemas. Debo de pensar en mi hermano, él seguro que sabe que hacer.


Estamos ya llegando a mi guaridasonreí. No sé por qué pero me hacía gracia contemplar la cara que se les quedaba a las chicas cuando me oían decir eso.

Menos maldijo ella. Estaba ya cansándome y ya casi es mediodía, ¿cuánto hemos andado?


Un buen camino, si no hubiera sido por ti, hubiera llegado en la mitad de tiempola contesté de mala gana.



¿Ah si? Pues podías haber intentado ir más rápido, seguro que te alcanzaría fácilmente— rió.

Es increíble como cambia de humor rápidamente, pero todavía no sabe ni quien soy ni de que soy capaz.
Llegamos al porche de la casa, había flores recién cortadas colgando de las ventanas, esa seguro que había sido Ella. Siempre tan pulcra. Arg.

Bienvenida— hice que mi voz sonara lo más alegre posible.

¡Vaya! — exclamó admirada. — Al decirme lo de guarida, me imaginaba un sótano o una cueva en un bosque, pero no esta casita tan acogedora.

Ya sé que mi vestimenta no te hace pensar eso, pero prefiero una buena cama a unas rocas …—callé enseguida. Me hizo recordar que hace poco prefería la cueva solitaria a la cama acolchada.

La chica no dijo nada. Al menos me gustaba que no era una pelma que no deja de hablar. No como Ella. Arg, ¿por qué tenía que estar en casa?


(…)

“Eidan giró el pomo de la puerta principal y entré. Al fondo se oían unas risitas. Escuché a Eidan murmurar refunfuñado, pero no logré escuchar lo que dijo.

Sígueme— dijo con voz firme, — tengo que presentarte a unas personas.
“Le seguí a otra sala sin rechistar.”



“Cuando entré, ví a un chico con el pelo rosado con reflejos dorados, muy guapo que estaba haciendo manitas a una chica que estaba sentada encima de él. Me fijé en la chica, guau, vaya chica; una morenaza guapísima pelirroja, parecía que había salido de una película. ¿De dónde serán estos chicos? Me preguntaba a mí misma, porque sin duda a las 3 únicas personas que he visto en este sitio tienen una genética asombrosa…”

¡Chica, que te quedas dormida! — recalcó Eidan dejando atrás mis pensamientos.

Los chicos se empezaron a reír y me miraron. Otra vez esa extraña sensación de ser el centro de atención. Nadie pestañeaba. La chica, con un movimiento rápido se separó del rubio y se puso en frente de mí.



¡Bienvenida! — dijo con una gran sonrisa. — Me llamo Ella, encantada de conocerte… 

No lo intentes—cortó Eidan, — no se sabe ni su propio nombre.

Eso pareció interesarle al rubio que subió la mirada pensativo al techo. Ella, haciendo caso omiso de lo que la había dicho Eidan, me cogió de la mano y me dio un abrazo.

“Vaya, me quedé sin palabras. No sé como una persona a la que no conoces de nada te puede caer tan bien. Solo por ese gesto tan amable y reconfortante Ella ya me caía bien.”

Déjala Eidan, habrá tenido también una mala racha, que tenga un poco de amnesia y no recuerde su nombre no es para montar un drama. Aquí ocurren cosas peores todos los días. —su gesto se oscureció.

¿Un poco de amnesia, Ella? No sabe ni de donde viene ni procede, es…

Basta, Eidan. —el chico rubio se levantó y le puso una mano en el hombro. — Estás cansado, — continuó— más vale que te eches un rato y descanses, yo me quedo con la chica.

“Eidan, bajó la mirada y se dispuso a salir por una puerta trasera. No sin antes echarme una mirada de reojo. Creo que volvió a murmurar algo, y se perdió en la espesura del bosque cerca de su casa.”



No le hagas caso, yo le ignoro continuamente — dijo guiñándome el ojo Ella.

Estarás también cansada, — inquirió el rubio—Ella prepara a nuestra invitada la habitación y un baño caliente, la vendrá bien.

¡Claro! Con mucho gusto — se dio la vuelta y se perdió en la oscuridad del pasillo.

“Nada más que Ella abandonó la sala, el chico rubio se volvió a sentar en el sillón.”

Bien, no nos han presentado. Soy Athan, hijo de los Blake…

¿Hijo de los Blake? — interrumpí, —¿eres hermano de Eidan? — me salió sin querer. No se parecían ni físicamente ni de personalidad.



Sí, somos… —bajó el tono de voz— éramos una gran familia. De las más grandes de toda la región. Hasta que la guerra empezó, y con ella el hambre y el desfortunio. Pero cuéntame — su voz se volvió a alzar — ¿Cómo es que no sabes nada de ti? ¿Qué te ha pasado? Puedes contarme lo que quieras, tranquila, con todos los años que he vivido creo que poco me faltará por ver y oír. — se empezó a reír con sus propias palabras.

“¿Todos los años que ha vivido? Si como mucho le echaba 25 años…”

¿Cuántos años tienes? —pregunté de forma observadora.

¿Cuántos me echas? — contestó con una amplia sonrisa. Parecía que esa pregunta le causaba satisfacción.

Eh.. no sé.. ¿25-30? — quise sonar indiferente.





Jajajaja— sonó la carcajada por toda la habitación. — Realmente me asombras chica, ¿de verdad que no sabes qué soy?

“Empecé a ponerme nerviosa. ¿Qué se supone que debería de saber? Llevo un día ‘de vida’ y no me han pasado más que cosas raras. ¿Y ahora vienen con adivinanzas haciéndose los graciosos? Me estaba empezando a hinchar las narices.”

Pues no. No tengo ni idea de nada. Pero ni de vosotros ni de mí misma ni en el lugar donde estamos. Por si no te ha quedado claro. — atajé de manera clara y directa.

Vale, tranquila. No quería que pensaras que me estaba riendo de ti, solo que se me olvida que no sabes nada. Se me hace raro — quiso disculparse. — En realidad, tengo 357 años exactamente.


“¿QUÉ? Vale, ahora si que sabía que se estaba burlando de mí. ¿O no? Él parecía igual de tranquilo que siempre, como si hubieran dicho que 2+2 son 4.

Esto…—tragué saliva, iba a parecer idiota. —¿Cómo vas a tener esa edad, Athan?

Porque, soy un señor de la noche. Y vivimos muchos años, incluso podemos definirnos como seres inmortales. — creo que me vió con cara de incrédula total y añadió — Todos los que vivimos aquí, en MoonLight Falls lo somos.

“No me podía creer lo que me estaba contando. Pero tampoco tenía por qué no creerle. Y además esa historia parecía interesante, así que me senté al lado de él en el sofá, haciéndole ver que quería que me siguiera contando su historia. La historia de todos ellos.”



Athan empezó:

‘Somos criaturas que estamos aisladas de los humanos. Hace mucho, mucho tiempo vivíamos todos en armonía. Solo algunos humanos sabían de nuestra existencia. Pero algunos seres como nosotros pensaron que esclavizar y dominar a los humanos era algo necesario, puesto que nosotros somos humanos con una especie de “don”. Yo nunca lo ví así, existen grandes diferencias entre los humanos y las criaturas.

Desde ese momento las criaturas nos separamos, y empezaron las continuas guerras, y los humanos fueron las víctimas. No me siento orgulloso de lo que hice, ya que también por mi culpa muchos de ellos fueron masacrados. Pero a veces pienso que lo que hice fue por su bien y por generaciones venideras.

Pero todo no acabó ahí, como era de suponer, los humanos hace unos años se metieron y profundizaron a fondo la tecnología, y con eso se creen los líderes del mundo.

Resentidos por lo que había pasado hace siglos, empezaron a capturar a criaturas para hacer experimentos o simplemente para torturarlas, por mera diversión.

Poco a poco fuimos siendo menos, huyendo y pasando inadvertidos entre ellos. Muchos se quedaron por salvar a otros, yo pude llegar aquí a MoonLight Falls, sano y salvo, y se lo debo a mucha gente. Este sitio es el único que queda vacío de recuerdos, sin humanos, solo criaturas que intentamos subsistir. Pero como alguien descubra que estamos aquí estamos perdidos, otra guerra empezará, o a lo mejor ya intuyen que estamos aquí y sieplemente están esperando por algo… ¿pero por qué será?



“Athan miró hacia abajo, era como si hubiera traído de vuelta todos esos horribles pensamientos al presente.

No quise decir nada, me quedé pensando dubitativa. Estaba en mitad de una guerra, con seres mágicos que los humanos querían matar… Y yo… ¿Yo que pintaba allí?

viernes, 23 de noviembre de 2012

♛.Capítulo 4.

DÍA TRES MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y cinco.
“Debía de buscar un sitio para dormir, pero la noche era oscura, y casi no podía ver con claridad. Sin saber qué podía hacer, supuse que lo mejor sería que me echara a dormir un ratito, hasta que amaneciera y los primeros rayos de Sol guiaran mi búsqueda…”

(…)
La noche era oscura, pronto sería Luna llena, lo presentía. Caminaba tranquilamente por el bosque después de haber saciado mi apetito. Me subí encima de una cabina telefónica para mirar alrededor, cuando ví algo.



—¿Eh? , ¿qué es eso? —me pregunté. Los bosques de Moon siempre solían estar bastante vacíos incluso de día, no me esperaba encontrar a.. ¿una chica?.
Después de estar un rato observando desde esa altura, me propuse a bajar, quizás era una pobre vagabunda o un cadáver. Últimamente había habido varios asesinatos en esa ciudad.
—Ya no es una ciudad tranquila— suspiré— Ojalá todo volviera a ser como antes..
Un ruido me sacó de mis ensoñaciones. La chica se había movido para cambiar de postura e hizo también un ruido raro. Estaba roncando.



 —Bueeeno— exclamé, — por lo menos no es un cadáver. Pero por dentro me podía la curiosidad de pensar que hacía esa chica durmiendo (y roncando) como si nada en el bosque. ¿Es que no sabía que era peligroso? Me fijé más en ella…



—Vaya, está buena y todo — se me escapó una sonrisilla. — Hacía mucho tiempo que no veía chicas así— inquirió. Mi cerebro reaccionó y ordenó a mis piernas que dieran un salto y me pusiera en frente de ella. Algunas ideas alocadas recorrían mi mente, — Cálmate, — me dije a mí mismo. — Ya no eres aquel chabal de antes, piensa las cosas antes de hacerlas.
Me agaché y la observé con detenimiento…



—Vaya, ¿tiene el pelo azul?, está claro que no es de aquí…— Luego pensé que quizás se lo había podido teñir, tampoco era una cosa tan rara. — Y.. ¿esos tatuajes? — Me fijé que tenía uno dibujando como el mar o unas olas en su pierna izquierda y casi la ocupaba toda la pierna. Y luego los tatuajes de los brazos eran flores o cosas raras. Aunque debía de admitir que había algo en ella o en su ropaje que me hacía sentir terriblemente atraído hacia ella. — Eso es que llevo demasiado tiempo sin ver a una tía decente — me dije a mí mismo.Y era verdad, hacía mucho tiempo que no estaba con una chica.
Nada más decir eso, la chica abrió sus ojos.
—Mierda, te desperté. Lo siento, no te asustes, no te voy a hacer nada — lo dije tan deprisa todo que casi me atraganté. ¿Qué me pasaba?.
La chica por el contrario actuó de una manera muy rara. Sin decir ni una palabra se reincorporó, y sentada puso una ¿pose?... muy rara.



—No te preocupes— dijo— no me asustas lo más mínimo.
—¿Qué? — ¿de qué iba esa tía? Te encuentras a un desconocido observándote en un bosque y tú no ¿haces nada? — esto.. yo ya me iba, es que como estabas aquí pensaba que te había pasado algo.
—Pues.. ¿gracias? , la verdad es que no sé que decirte. — dijo sonriendo.
—¿Estás bien? ¿Necesitas un médico? — Ya no sabía ni qué decirle, su actitud pasota me desconcertaba. Pensé que igual era alguna drogadicta u algo por el estilo. Ella no hacía más que mirarme como intentando “leerme”. Era una sensación muy rara. Y la tía todavía más rara. Justo cuando la iba a decir algo mucho más borde me fijé en su cara y en sus ojos.





—Vaya.. no me había  fijado en tus ojos.. qué ojos tienes tan.. — no me salía la palabra. Nunca había dicho un piropo ni nada romántico ni bonito a ninguna mujer. Yo era de esos chicos que pensaba que eso era para críos. Cuando creces si tú le gustas y ella te gusta no había nada más que hablar. Todas esas cursiladas sobraban. Al menos a mi parecer. Pero esos ojos.. eran especiales. Nunca en mi vida había visto esos ojos tan azules, grisáceos y verdosos. Debí de quedarme mucho tiempo mirándola con cara bobo porque me cortó en seguida.
—¿Qué pasa con mis ojos? ¿Tienes algún problema más? Mira, mejor me largo a otro sitio donde no me despierten cuando estoy descansando. — dijo de manera borde.




—Oh, vaya es verdad. — qué poco respetuoso he sido. Si estuviera aquí mi hermano seguro que me echaría la bronca: según él los hombres tenemos que ser caballerosos con las mujeres. — Perdón, dame la mano que te ayudo a levantarte. — la extendí mi mano para que la cogiera.
—¿Crees que necesito tu mano para levantarme? — y dicho estó se levantó ella sola del suelo con un movimiento ágil.

Pues sí que era rara. Nunca en mi vida hubiera podido creer lo que me estaba sucediendo. Por una vez que intentaba ser amable con una chica, y esta era reacia a todo. Solo me quedaba intentar la última opción para ganar: llevármela a casa.

(…)

“No entendía la actitud de ese hombre. Me miraba de forma rara y se comportaba de una forma insoportable. Se veía a distancia que su carácter no era ese, y también que no me iba a dejar en paz tan fácilmente. Cuando me levanté del suelo pude ver su cara de incredibilidad. No entendía por qué. Si yo me podía levantar perfectamente, ¿ por qué me quiso ayudar a levantarme? Su cara cambió rápidamente a una sonrisilla pícara que tampoco entendía. ¿Acaso iba a volver a intentar hablarme? Ya no sabía ni qué hacer para que se fuera.”





—Mira.. —empezó. —Creo que no hemos empezado con buen pie… ¿qué te parece si olvidamos lo ocurrido y nos presentamos como si nos acabáramos de conocer? — preguntó con una sonrisilla picarona.
—Una gran pérdida de tiempo. Por si no lo has visto no me apetece entablar más conversación. Hasta luego o mejor dicho hasta nunca. Un placer haberte conocido, desconocido. — dicho esto, pensé que ya el chico se hartaría y se iría. Pero no lo hizo.
—Vaya, que contradictorio “un placer haberte conocido, desconocido”. — dijo imitando mi voz. —No nos conocemos, en absoluto. — Su mirada se fijó en mis ojos . 



—Pues que pena. — le corté. —Tampoco quiero conocerte. —sabía que estaba siendo borde. Pero no sabía qué más hacer. No había entablado conversación con alguien desde hacía.. muchísimo tiempo.
—Jajajaja— se empezó a reír a carcajadas. —Vaya tela. Pues mira iré al grano y así te dejo en paz.Te hago una pregunta y si me respondes, te dejo ir. —sonrió.
—Vale. — estaba ya cansada de este jueguecito. Creo que iba a amanecer y todo.
—Está bien. Me llamo Eidan, hijo de los Blake. ¿Y tú? —inquirió con curiosidad.



—Yo.. — ahora sí que estaba en un lío. No tenía ni idea de donde procedía ni mucho menos mi nombre. Pero de lo que estaba segura es que no le iba a contar mi historia a este tipo tan desagradable. Tenía que pensar en algo, y rápido.
—¿Y bien? —el chico se empezaba a mosquear. — Solo un nombre. Tampoco es tan difícil, chiquilla.
—Me llamo.. — no tenía ni idea de qué decirle..¿me inventaba un nombre? En ese momento mi cerebro había dejado de pensar y no me venía ninguno a la mente. ¿Qué narices le iba a decir? Entonces fue cuando tuve que buscar otra alternativa. Lo que no sabía es que esa alternativa todavía me metería en más problemas.



—Eidan.. ¿no? —pregunté.
—Sí. — se notaba cansancio ya en la respuesta del chico.
—Ehh…¿vives muy lejos de aquí? — hice que mi voz sonara lo más alegre posible. No sé si fue así, pero..
El chico no dijo nada. Solo sonrió.Y creo que también me guiñó un ojo. Qué imbécil.
—Me dejas impresionado, chica. Sígueme.
“No tuve más remedio que seguir a ese tal Eidan Blake…espero que no haya sido un error…”

jueves, 1 de noviembre de 2012

♛.Capítulo 3.


DÍA TRES MIL CUATROCIENTOS SESENTA Y CUATRO.

“Nada más oír ese estruendo, se iluminó todo. Mis ojos se cerraron con fuerza y sin querer pude notar que varias lágrimas descendían por mi mejilla. Esa luz me hacía daño, demasiado. Demasiado tiempo sin ver nada y solo oscuridad y penumbra. Intenté abrir los ojos con todas mis fuerzas, pero éstos no respondían; me sentí débil y sin control de mi cuerpo. De repente noté cómo mi peso se convertía cual pluma que volaba libre y grácil, pero esta vez en vez de descender por la gravedad, ascendía lentamente. Mi respiración acelerada era lo único que se escuchaba. A medida que iba ascendiendo iba notando aire que rozaba lentamente con mi piel. Sentí que mi vello se me erizaba, sentí frío. Era cuando me dí cuenta de que cada vez llevaba más velocidad ascendente. Quería abrir los ojos, pero estos seguían cerrados y sin querer abrirse; parecía como si no me respondiera mi propio cuerpo. Notaba que estaba saliendo de algún lugar, pero no sabía de dónde.



Mis ojos dejaron de llorar automáticamente, pero no quise abrir los ojos… Sentí como cambiaba de dirección el aire, y noté que ahora descendía a una velocidad asombrosa. No me importaba mucho donde estuviera. Sabía que estaba libre, que estaba viva. Y con eso me sentía llena de dicha. De repente noté un ruido, y otros más… agudicé el oído para ver si podía al menos reconocer algunos de esos sonidos. Sí, les reconocí, eran animales voladores; concretamente búhos. Mi padre me habló varias veces de ellos cuando era niña, decía que su mirada era especial y que sobretodo siempre te protegerían por la noche cuando te sintieses sola y triste. Mi padre… no había pensado en él mucho, tampoco lo había hecho porque no había podido, pero por una extraña razón mis recuerdos estaban semi nublados. Les recordaba con poca nitidez y no sabía por qué. Recuerdo que mi padre me dijo que los recuerdos era lo único que nos mantenía en vida. Sin recuerdos, no hay vida. Mientras estaba pensando en ello, me dí un fuerte golpe en la cabeza, había llegado a algún sitio. Eso seguro.
Intenté abrir los ojos para inspeccionar dónde me encontraba, pero me fue imposible; me había dado tal golpe que me sentía cada vez más y más cansada. Mi mente estaba difusa y no podía buscar con claridad los recuerdos… “





¿?:Jó, como me gustaría ser ya mayor para poder mirarme mejor— dijo mirándose al espejo la niña. Era hija de unos padres humildes, que tenían una casa, una cama y apenas para comer.
Su madre murió al poco después de nacer la niña, y su padre buscó a una mujer que hiciera de madre para su hija, ya que él pensaba que tener unos padres era lo más importante para los hijos. Se volvió a casar al poco tiempo con una señora mayor que él, la tenía aprecio, pero no se consiguió enamorar de aquella señora. La señora, o madrastra de la niña hacía lo indecible por que se enamorara de ella, ya que ella estaba totalmente y perdidamente enamorada de él… A su pesar, el padre solo tenía ojos para la niña, que era el vivo recuerdo de su difunta mujer. El tiempo pasaba deprisa; la niña no tenía muchos amigos, era más bien solitaria, y tampoco buscaba en exceso la atención de su padre, era también muy inteligente para su edad. 






Como cada noche, veían en familia un programa de televisión de comedia que a la niña le gustaba mucho. Pero esa noche era diferente a cualquiera, se notaba la tensión en el aire. Han, el padre de la niña y su mujer Vanessa, se había mirado varias veces mientras la niña miraba la comedia con atención. Vanessa tenía una mirada que irradiaba miedo y pánico absoluto. Han la miraba seriamente y en sus ojos se podía ver una gran tristeza y desesperación…


Han: Cielo, vete a la cama ya, que tienes que descansar… — dijo con voz profunda a la niña.
Niña: Pero papá, todavía no se ha acabado el programa, y siempre me le dejas ver terminar… — protestó.
Han: Por favor cariño, sin protestas, vete ya a la cama, por favor.. — se le quebró la voz, y se pudo ver cómo le brillaban los ojos.
Vanessa: Es que nosotros también estamos muy cansados, iremos dentro de poco a dormir también. — dijo mientras miraba tristemente a Han.




Niña: Está bien, pero no sé que os pasa de verdad…
La niña se dirigió a su cuarto, bueno y al de sus padres… Al ser casi una chabola, compartían habitación los tres. Se desvistió deprisa, y se metió en la cama, aunque no tenía mucho sueño. 




Un bostezo vino a su delicada y pequeña boca, y otro más hasta que se quedó profundamente dormida. No pasó 
mucho tiempo, cuando unos ruidos y gritos la despertaron. La niña se pensó que era una pesadilla, pero se pellizcó y se dio cuenta de que no. Valientemente, se levantó de la cama, y fue al salón, de donde provenían los gritos…
La escena que vió creo que no fue de su agrado. La niña se quedó inmovilizada. No sabía que hacer.




Su padre estaba inmóvil apoyado en el sofá, parecía que estaba inconsciente, aunque aparentemente sin ningún rasguño o golpe físico. Por el contrario, su madrastra, estaba arrodillada a su lado llorando desconsoladamente y pidiendo perdón todo el rato. Alrededor de ellos dos señores que vestían de negro y su cara estaba tapada por unas gafas negras y una gorra, también negra. Al verme, la expresión de uno cambió…




Chico1: Vaya vaya, mira quién tenemos por aquí, a la niña esta…
Chico2: Ya sabes lo que hay que hacer, deja de mirarla con esa cara, que es una niña. — inquirió. — Cógela.
En ese momento Han tembló y se pudo oír un susurro apagado diciendo que no.
Chico1: Jajajajajaja. Sabes viejo que es el destino de tu hija, y pagarás por haberla escondido aquí tanto tiempo. ¿Te pensabas que no la íbamos a encontrar? Necio estúpido.
Chico2: Te he dicho que dejes de hablar y cojas a la maldita niña de una vez.  No te preocupes Han, no la vamos a matar ya lo sabes… Es lo único que te puedo decir y prometer. Pero, desgraciadamente sabes que esto no termina aquí, vosotros dos vais a pasar a mejor vida ahora mismo. — diciendo esto, con un manejo rápido de manos y diciendo unas palabras extrañas, exterminó a los padres de la niña.

Al otro chico no le dio tiempo a tapar los ojos a la niña para que no viera tal crueldad, aunque tampoco le importaba demasiado que se traumatizara.


La niña se quedó petrificada. Vió como un hombre desconocido mató a su padre. A lo único que tenía en esa vida. Al único que la había querido siempre, y que siempre estuvo a su lado.
El chico de negro la cogió como un saco de patatas.
Chico1: Vamos, no te preocupes por esos falsos, no son tus padres.
Chico2: Vámonos rápido, no podemos ser descubiertos, tápala la boca para que no grite.
La niña no tenía intención de chillar ni de gritar, se quedó muda presa del pánico.  Volvió a mirar por última vez a los cadáveres que yacían en el salón de su chabola…”




“La mirada de la niña se fue poco a poco difuminando, y fue cuando mis ojos se abrieron.”



“No lo podía creer cuando desperté de ese extraño sueño… Me resultaba demasiado familiar, pero no sabía de qué.  Parpadeé varias veces, por lo menos sabía que estaba despierta y viva. Con solo eso ya estaba reconfortada.  Me levanté del suelo, estaba en una especie de bosque, no sabía dónde estaba, pero también me resultaba familiar…
Dirigí temblorosa una pierna hacia delante para andar. Pude hacerlo. Sonará extraño, pero me invadió una tremenda felicidad, por fin tenía el suelo a mis pies. Pero tenía que hacer como esa niña, tener un sitio donde dormir, no me iba a quedar durmiendo en un bosque todo el rato, debía de explorar el mundo en el que me encontraba.  Por otra parte, me sentía sola, pero no tenía ganas de relacionarme con ningún extraño. Un búho a lo lejos empezó a ulular, y luego otro… y otro más. Miré hacia arriba y ví a uno. Sonreí.
—Vosotros… siempre estaréis conmigo— susurró.”